PetroSaudi tejió una red de negocios con la petrolera estatal venezolana, Pdvsa, pocos días después de establecer una alianza o  joint venture con con el fondo malasio 1MDB. Esta fue bautizada como “1MDB Petrosaudi Limited”. Para enero de 2010, los 300 millones de dólares que había enviado 1MDB a la cuenta del joint venture “1MDB PetroSaudi Limited” se habían transferido al proyecto de PetroSaudi en Venezuela, referente a un obsoleto barco de perforación. En su literatura, PetroSaudi se jactaba de haber logrado extraer términos muy ventajosos con un contrato fijo de cinco años para su buque de perforación Neptune Discoverer, con una tarifa diaria que garantizaría un retorno anual del 30% de la inversión inicial. Pero aquello se vino abajo en 2011 cuando los trabajadores fueron desalojados de la chatarra flotante. Detrás de esta historia, surge el nombre de Rafael Ramírez, el ex zar del petróleo y quien tiene cuentas abiertas con la justicia, al menos por ahora, en Venezuela.

Ese acuerdo fue ejecutado contraviniendo las leyes venezolanas, con la complicidad de los entonces “funcionarios José Luis Parada, quien luego fue arrestado y encarcelado por cargos de corrupción, antes de lograr escapar a Canadá luego de pagar un soborno de 30 millones de dólares y el  jefe de Parada, Rafael Ramírez, quien habría sido el cerebro detrás de estas operaciones.